SILK

My beloved.
Do not be afraid.
Do not move.
Do not speak.


No one will see us.
Stay as you are.
I want to look at you.
We have tonight to ourselves and I want to look at you.


Your body for me.
Your skin.
Your lips.

Close your eyes.
No one can see us.
And I am here at your side.


Do you feel me?
When I touch you for the first time, it will be with my lips.


You will feel the warmth,
But you will not know where.

Perhaps it will be on your eyes.
I will press my mouth to your eyes and you will feel the warmth.

Open your eyes now, my beloved.
Look at me.
Your eyes on my breast.
Your arms lifting me.
Letting me slide on to you.
My faint cry.
Your body quivering.

There is no end to it.
Don't you see?
You will forever be throwing your head back.
I will forever be shaking off my tears.

This moment had to be.
This moment is.
And this moment will continue from now until forever.

We shall not see one another again.
What were meant to do we have done.
Believe me, my love, we have done it forever.

Preserve your life out of my reach.
And if it serves your happiness do not hesitate for a moment to forget this woman, who now says, without a trace of regret, FAREWELL.

MUCHAS VECES

Muchas veces la imaginó muerta. La imaginó inmóvil, pálida, fuera de este mundo. Con los ojos mirando hacia ese sitio distante que solo los muertos conocen. Imaginó sus últimos momentos, extremos, rápidos, inconsecuentes. Imaginó que pronunciaba su nombre, que por sobre todas las cosas se acordaría de él antes de emitir el último suspiro, el último adiós.

Lo que nunca imaginó, fue que fuera a morir en brazos de otro hombre. En el furor del orgasmo, en el calor de la aventura, en el frenesí de la lujuria prohibida.

Así la encontró, aún caliente, el pelo sudoroso, desnuda ante el pudor público. Aún abrazaba al otro, otro sin nombre, sin constancia, sin recuerdo. Su color distaba del natural color de la muerte. Tanto, que ese simple detalle perturbó su memoria por siempre y su corazón quedó vacío, inútil, áspero, inerte.

Lo que él nunca supo quizás para su mejor suerte, es que ella si lo pensó cuando entre el temblor del sexo, supo que se avecinaba la muerte.

En el sentido más concreto.

Un refrán popular advierte que, en la vida tenemos que hacer tres cosas mínimas: sembrar un árbol, tener un hijo y mejor aún, escribir un libro. Dado que esta última tarea parece tan esquiva a los ojos de cualquier humano raso, he decidido por lo menos, llevar un Blog.

La pregunta es obvia. ¿ Y qué diablos puede contener un blog personal ? La respuesta es amplia. Todo me imagino, nada me supongo. Recuentos de películas, libros, viajes, por un lado, cuentos, poemas, pensamientos por el otro, opiniones políticas o no, fotos, verdades, mentiras, sueños. Todo lo que la creatividad "bloggera" tenga a bien proporcionarme.

Por el momento, viva la vida y sea la oportunidad para prender una vela a santa Blo, patrona de los bloggeros.

Bon voyage.